Escribes tus poemas sutiles,
Expresan lo que no evidencias,
Eres romántico y mísero a la vez.
Llevas tus anécdotas en los pantalones,
Y en el cuello negro de tu camisa…
Tus emociones.
En la revolución de tus cabellos
están los recuerdos
De una noche divertida,
Perversa como la mujer que a tu lado dormía.
Un aroma efímero se desprende de tus puños,
Coges la pluma
Y escribes la historia de los dos
en versos negros y se exhuma.
En un café dejas la historia,
La ciudad gris se devora tu felicidad
Mientras escribes tus versos buscándole tonalidad.
Jan Ekels el Joven, Hombre escribiendo, 1784



