domingo, 5 de junio de 2016

DESTINO

Esperaba mi destino intelectual
en el paradero diurno de tarde soleada.
Llegó el tren puntual,
subí con la nostalgia agotada
por un día de extrañeza,
de lágrimas secas.


Las ventanas pequeñas de mis ojos mantenían la mirada
frente a la belleza de la ciudad inhóspita
mercantil.
Pronto pude ver un perfil...
¡Se acercaba más...más!

¡OH DOLOROSO, AMOR!
eres tú en cuerpo de hombre enfermo
(el tren iba más rápido)
y dirigiste la palabra en mi rostro.
(El tren avanzaba más y más rápido)

Todo se iluminaba dentro de mi cuerpo,
los brotes de gotas de sudor
quemaban mis prendas de color
transformándolas en húmedos trapos.

Cada gota era el grito del dolor,
el grito que regreses otra vez
a mi piel muerta de ardor
por tu efervescente sensatez.  

(pintura de Ernest Descals)