Es inexplicable el sentir de mis pupilas,
las letras continúan existiendo unas tras otras.
No pretendo escribir poemas canónicos, ni canciones que rimen,
simplemente que el amor escriba
desde el acto efímero de nuestros ojos
al vernos...al continuar viéndonos.
No era tu presencia que llamaba mi alma,
era tu ausencia que alborotaba mis pensamientos.
Tu perfil destelloso emanaba fantasía,
deseo en una víctima de tus futuros besos.
No reconocía el instante de impacto de tu mirada,
ni el fuego abrasador de tu deseo.
Veía un hombre,
¿un hombre?
Un hombre...
¡Un hombre!
Eras tú,
un hombre a punta de silencio conquistador,
el cisne en cuya laguna fantasmal quiere ser compañero de la ninfa
y seducirla hasta acabar con el hechizo,
hacerla suya bajo la luna caliente.
Ella... ella acepta el fuego,
el fuego de la noche,
el fuego de la luna,
el fuego del sol,
el fuego del amanecer,
el fuego de su cuerpo que rompe el himen de su tristeza.
Acepto tu vida en la mía,
tu ausencia, tu silencio, tu interés...
tu cuerpo abrasando mis entrañas,
penetrando la profundidad de mis besos
relampageando al corazón.
Dibujas sonrisas melifluas en mi rostro
cuando tus ojos se distraen contemplándome
y se pierden en el laberinto de sentimientos inefables que siento por ti.
Aquellos sentimientos que los idealistas
juntan con el amor y el deseo, ignotos para las personas
que no saben acariciar el alma,
no suspiran, no aman, no lloran.
Amado mío, ven ya!
que tu existencia sea agradecida
con mis besos, mis versos, mis deseos,
rompe el muro de cristal del pasado
y sumérgete en mis brazos
mientras caiga la noche y se encienda el alba.
No discutas mis decesos,
porque quiero morir y vivir infinitamente en tus besos.
(Una lágrima va cayendo)
Sigo escribiendo a tu imagen que presencio junto a mi cama.
Ya no sé!
Ya no sé!
Ya no sé cómo explicar que me enamoré de ti.
Llegaste en el momento preciso
en que mi camino se anegaba de arácnidos inviernos
y pudiste apagarlos
con los colores que pintaste mi mundo.
Tu presencia es magia
porque hace desaparecer mis momentos
tortuosos que la vida me dio.
Tu sonrisa retorcida me cautiva,
me gusta tu mirada penetrante
porque toca el alma
y me llenas, me vacías,
me matas, me vives de amor.
Gracias por este tiempo sin caducidad
que retumba en mis noches de insomnio,
que es fuego lento que quema, pero no hiere.
Te amo porque existes,
te amo sin final cercano,
te amo sin fechas,
te amo en el momento exacto,
te amo en la tempestad, en la calma,
en la paz de tu mirada.
Tierno amor que ablandas mis tormentos
y apagas mis ojos desgraciados;
que extenúas mi cuerpo, mi alma, mi razón, mi latir...
gracias por existir.
Corazón que rasga mi pecho
si eres tan fiero
y conoces el averno que en mí se desata,
sientes la amenaza que el cielo atina
cuando se enciende el relámpago
de nuestros cuerpos esparcir...
gracias, gracias por existir.
Suave y áspero amor,
que devoras mis desgracias
y floreces lirios fragantes,
que imitas el amor extremo y dulce
sin sentimiento fingir...
gracias, gracias, gracias por existir.