domingo, 29 de mayo de 2016

FLOR DE INVIERNO

flor de invierno que tiritas mientras no está tu amo, mujer que desespera por un poco de aliento, recibes las migajas de placer que te ofrecen mientras aceptas sus salidas y te embriagas de deseo.
Estas buscando la soledad sempiterna que se encuentra golpeando a tu puerta desde que el amor te abandonó por la primavera delicada y luminosa.

Flor de invierno, dime ¿quién viene por ti esta vez?, ¿a quién aceptarás en tus pechos?, ¿quién desea escalar tu monte de venus?, ¿quién besará tu clítoris haciéndote que mueras de pasión?


Flor de invierno, no está tu amo, se ha ido, te ha dejado, ya no eras perfecta en su mente, ya tus senos están en agonía. No eres parte de su vida, ahora se ahoga en aguas vírgenes que acarician el falo prominente de su poder masculino.


Flor de invierno, ya nadie te besa con amor. Te miran con deseo de una noche del mismo invierno. Solo duras horas en pasión mientras ellos exploran tu sexualidad llena de locura, de éxtasis, de inconsciencia cuando te derrumbas al tocarte la piel, los genitales en la hostia de los hombres.


Flor de invierno, no finjas cuando la pócima del alcohol invada tu cuerpo y quieras correr a tu hogar, no finjas que deseas amor cuando todo lo tienes perdido en el sexo explotador, no finjas con tus miradas y caricias mientras besas a un hombre en tu primera cita de bohemias nocturnas. Solo no finjas, Flor de invierno...




lunes, 23 de mayo de 2016

GRACIAS POR EXISTIR

Es inexplicable el sentir de mis pupilas,
las letras continúan existiendo unas tras otras.
No pretendo escribir poemas canónicos, ni canciones que rimen,
simplemente que el amor escriba
desde el acto efímero de nuestros ojos
al vernos...al continuar viéndonos.
No era tu presencia que llamaba mi alma,
era tu ausencia que alborotaba mis pensamientos.
Tu perfil destelloso emanaba fantasía,
deseo en una víctima de tus futuros besos.
No reconocía el instante de impacto de tu mirada,
ni el fuego abrasador de tu deseo.
Veía un hombre,
¿un hombre?
Un hombre...
¡Un hombre!
Eras tú,
un hombre a punta de silencio conquistador,
el cisne en cuya laguna fantasmal quiere ser compañero de la ninfa
y seducirla hasta acabar con el hechizo,
hacerla suya bajo la luna caliente.

Ella... ella acepta el fuego,
el fuego de la noche,
el fuego de la luna,
el fuego del sol,
el fuego del amanecer,
el fuego de su cuerpo que rompe el himen de su tristeza.
Acepto tu vida en la mía,
tu ausencia, tu silencio, tu interés...
tu cuerpo abrasando mis entrañas,
penetrando la profundidad de mis besos
relampageando al corazón.
Dibujas sonrisas melifluas en mi rostro
cuando tus ojos se distraen contemplándome
y se pierden en el laberinto de sentimientos inefables que siento por ti.
Aquellos sentimientos que los idealistas
juntan con el amor y el deseo, ignotos para las personas
que no saben acariciar el alma,
no suspiran, no aman, no lloran.

Amado mío, ven ya!
que tu existencia sea agradecida
con mis besos, mis versos, mis deseos,
rompe el muro de cristal del pasado
y sumérgete en mis brazos
mientras caiga la noche y se encienda el alba.
No discutas mis decesos,
porque quiero morir y vivir infinitamente en tus besos.

(Una lágrima va cayendo)
Sigo escribiendo a tu imagen que presencio junto a mi cama.
Ya no sé!
Ya no sé!
Ya no sé cómo explicar que me enamoré de ti.
Llegaste en el momento preciso
en que mi camino se anegaba de arácnidos inviernos
y pudiste apagarlos
con los colores que pintaste mi mundo.
Tu presencia es magia
porque hace desaparecer mis momentos
tortuosos que la vida me dio.
Tu sonrisa retorcida me cautiva,
me gusta tu mirada penetrante
porque toca el alma
y me llenas, me vacías,
me matas, me vives de amor.

Gracias por este tiempo sin caducidad
que retumba en mis noches de insomnio,
que es fuego lento que quema, pero no hiere.
Te amo porque existes,
te amo sin final cercano,
te amo sin fechas,
te amo en el momento exacto,
te amo en la tempestad, en la calma,
en la paz de tu mirada.

Tierno amor que ablandas mis tormentos
y apagas mis ojos desgraciados;
que extenúas mi cuerpo, mi alma, mi razón, mi latir...
gracias por existir.

Corazón que rasga mi pecho
si eres tan fiero
y conoces el averno que en mí se desata,
sientes la amenaza que el cielo atina
cuando se enciende el relámpago
de nuestros cuerpos esparcir...
gracias, gracias por existir.

Suave y áspero amor,
que devoras mis desgracias
y floreces lirios fragantes,
que imitas el amor extremo y dulce
sin sentimiento fingir...
gracias, gracias, gracias por existir.




lunes, 9 de mayo de 2016

OCIO 2

Catorce, número que ataca la razón nocturna en mi cama, 
una revolución en forma de estaca que me apuñala por la espalda. 

No puede ser más que una traición 
haberme hecho tu mujer 
en una habitación oscura y arácnida 
haciéndome caer en tu piel por vez primera.

El placer era extremo, de júbilo, de éxtasis. 
Gozaba de tus pupilas penetrando mi cuerpo latente, 
dichosa de tener tu fuego ardiente.

Te fuiste junto al amor de tu vida, 
es la niña la que me quita tu cuerpo, 
el placer, el amor, el sexo y el sexto sentido del goce en el dolor.

OCIO 1

Despierto y no te tengo, 
anhelo tu mirada y no lo veo, 
extraño tus caricias y no lo siento.

Es más que una utopía
 pensar que mi vida estará a tu lado sin límite marcado.

La frialdad del sol acecha tu amor impaciente 
alborotándose en el girasol de su despreciable melancolía.

No dejas llorar a mis ojos, 
son los tuyos, altos y bien hermosos, 
azul pálido cielo, que no los tengo hoy en mis sábanas...

No los tengo, 
no los veo, 
no los siento.