lunes, 9 de mayo de 2016

OCIO 2

Catorce, número que ataca la razón nocturna en mi cama, 
una revolución en forma de estaca que me apuñala por la espalda. 

No puede ser más que una traición 
haberme hecho tu mujer 
en una habitación oscura y arácnida 
haciéndome caer en tu piel por vez primera.

El placer era extremo, de júbilo, de éxtasis. 
Gozaba de tus pupilas penetrando mi cuerpo latente, 
dichosa de tener tu fuego ardiente.

Te fuiste junto al amor de tu vida, 
es la niña la que me quita tu cuerpo, 
el placer, el amor, el sexo y el sexto sentido del goce en el dolor.

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