Despierto y no te tengo,
anhelo tu mirada y no lo veo,
extraño tus caricias y no lo siento.
Es más que una utopía
pensar que mi vida estará a tu lado
sin límite marcado.
La frialdad del sol acecha tu amor impaciente
alborotándose
en el girasol de su despreciable melancolía.
No dejas llorar a mis ojos,
son los tuyos, altos y bien
hermosos,
azul pálido cielo, que no los tengo hoy en mis sábanas...
No los tengo,
no los veo,
no los siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario