lunes, 9 de mayo de 2016

OCIO 1

Despierto y no te tengo, 
anhelo tu mirada y no lo veo, 
extraño tus caricias y no lo siento.

Es más que una utopía
 pensar que mi vida estará a tu lado sin límite marcado.

La frialdad del sol acecha tu amor impaciente 
alborotándose en el girasol de su despreciable melancolía.

No dejas llorar a mis ojos, 
son los tuyos, altos y bien hermosos, 
azul pálido cielo, que no los tengo hoy en mis sábanas...

No los tengo, 
no los veo, 
no los siento.









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