No tengo explicación,
es un sentimiento que late
con mi última canción.
Verte era mi melodía mañanera,
el brillo de una tarde cualquiera.
El estar junto a ti fue la vitamina
contra mi ausencia de amor,
de compañía, de comprensión.
Tus ojos se apoderaron de la luz de los míos;
los hacías brillar
como las estrellas reunidas
en el oscuro y pálido cielo limeño.
Sentir tu aroma tocaba mi alma,
mi rudeza, mi actitud humana.
Tus cabellos, tan dichosos y negros,
resbalándose cerca a mi rostro
jugaban enamorándome, seduciéndome
tiernamente.
La emoción de tenerte a mi lado
y coger tus suaves manos
se convierte en el sueño de una noche
de primavera.
Te conozco tan linda, tan hermosa,
dócil, pueril y dulce
cuando sonríes,
cuando me miras
y un suspiro se esconde detrás de tu corazón
y evidencias firmeza.
Suave y tierna mujer,
heroica consigo misma,
déjame tomar un poco de tus besos en sueños
y apacigües el deseo de tenerte


