Si supieras las palabras
que hicieron sentir en mi agonía,
mi corazón..., pues
tú no lo creerás.
No sé cómo surgió,
quizá el trueno marítimo
de mis entrañas
quiso matar el frío ocaso del sol,
un sol apagado para mis ojos.
Ven a mí,
rompe el himen de mi melancolía
tuérceme en besos y caricias,
y tu hálito, que nunca olía,
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