La calle está oscura,
contemplo la figura humana
de la perdición y la ambición.
ya no encuentro a los comensales de la noche,
son llevados con engaños
al esquivo infierno
que se apega mi morada y susurra mi nombre
como el hada queriendo convertir mis sueños,
pero en tragedias y llantos.
Corro y cierro la puerta,
grito que huya,
que no me despierta
de la fuerza de la vida
que me corresponde.