Un brillo elevado entra por su ventana,
esta noche acompaña a la muchacha
la luz del sol reflejada en la luna
y se dé un baño de luna a sus anchas.
La cara de la luna iluminada
se asoma a su morada,
le trae los recuerdos rotos
en la totalidad de la noche
y en sus deseos ignotos.
Ella susurra su nombre
y él no la escucha.
La luna baña su cama en plata
y comienza la lucha.
Ella susurra nuevamente su nombre...
Guarda todos sus secretos en la oscuridad;
sus senos desnudos lo aclaman
hasta saciarse en la claridad.
Se enciende la filosofía corporal
en medio de la noche,
un baño de luna se aproxima
y canta un canto coral.
La baña en recuerdos tempranos,
efímeros y eternos.
Es su espejo lunar que la vigila
en la madre soledad
y reclama el último verso de la oscuridad.
Un insomnio de dolor la mata
mientras ella susurra su nombre
en la realidad y el sueño,
y un baño de luna trae
el recuerdo de su único dueño.

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